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jueves, 29 de enero de 2009

Respuesta de Yuderkys Espinosa a la nota de Sara Lovera

Estimada Sra. Lovera,

Me acerco a usted como feminista parte de la corriente autónoma, para agradecerle por su nota: “Latinoamérica: Dos feminismos y dos reuniones en México” en la que toma la posta de informar a la comunidad la realización de nuestro encuentro: Haciendo comunidad en la Casa de la Diferencia a desarrollarse del 12 al 15 de marzo en México. Que se haya tomado el tiempo en colocarnos en los medios informativos que regularmente nos invisibilizan, no podemos negarle que realmente nos tomó por sorpresa ya que nos sabemos parte de las voces contra hegemónicas que recorren nuestro continente. Le agradezco también de parte de mis compañeras que en su nota nuestro encuentro aparezca a la par de un evento de la magnitud y legitimidad oficial como el XI Encuentro Feminista LAC, un evento que cuenta con tantos recursos (financieros, institucionales, comunicacionales, gubernamentales).... Vale decir de nuestra parte que al idear este encuentro no hemos más que soñado e intentado habilitar un pequeño y modesto espacio para el debate, la reflexión y la alimentación colectiva de ese grupo "minoritario" de feministas y lesbianas feministas que por diversas razones nos sentimos fuera de la lógica hegemónica que se ha impuesto en el feminismo latinoamericano y por tanto en sus diferentes espacios, tal como los Encuentros Feministas Latinoamericanos y Caribeños (EFLAC).

Dada la oportunidad que nos brinda, me gustaría abordar, en relación a las afirmaciones de su nota, algunas cuestiones que me parecen importantes en torno al proyecto feminista autónomo en el momento histórico del feminismo en la región.

Para empezar, y porque su nota hace referencia a ello, me gustaría abordar la cuestión de la producción de una mirada histórica sobre nuestros movimientos, que me parece no es un tema menor. En ese sentido me gustaría expresarle por un lado mi satisfacción por que su nota recoja de manera sucinta parte de los inicios de la corriente autónoma. Efectivamente vale recordar el trabajo y la labor pionera de feministas latinoamericanas que como Margarita Pisano, pero no sólo, han sabido hacer una lectura crítica de su momento histórico y asumiendo el lugar de la agencia cumplieron el rol trascendente de denunciar y enfrentar los desvaríos de una buena parte del feminismo latinoamericano que desde finales de los 80 estuvo dispuesto a abandonar su propuesta contracultural a cambio de una entrada en el ámbito de las instituciones, los gobiernos de turno y el pujante espacio de la tecnocracia transnacional desde donde desde hace ya varias décadas se pretende dirigir los destinos de nuestros países. Junto a Pisano –junto a ella y no bajo su paraguas, fueron y siguen siendo muchas las feministas que han colaborado, liderado y alimentado a la propuesta de la autonomía feminista. Vale recordar a manera de ejemplo, a varias de las voces destacadas de este movimiento desde los inicios de su recorrido, entre ellas: Ximena Bedregal, Francesca Gargallo, Edda Gaviola, Elizabeth Álvarez, Julieta Paredes, Maria Galindo, Maggi Bellotti, Marta Fontenla, Ochy Curiel y quien le habla… y muchísimas otras que nos salieron al encuentro también. Han sido muchas las voces que desde diferentes regiones del continente han no sólo nutrido sino parido la autonomía feminista y han sido muchos los caminos recorridos por cada una de ellas. Y es un honor para todas y cada una reconocernos mutuamente como parte de esa construcción. Porque un proyecto, una propuesta política no se construye desde una sola cabeza y eso lo sabemos quienes nos hemos opuesto a las formas hegemónicas de construcción de la historia por los grupos hegemónicos. En el caso particular de la corriente autónoma, dado nuestro espíritu anti autoritario, creyente en la construcción de historias colectivas, no nos interesa en particular la (re)producción y perpetuación de la forma convencional del relato histórico basado en la idea de liderazgos mesiánicos a los cuales sigue una colectividad. Reconocer a la otra por sus aportes y su trayectoria, otorgarle capacidad de autoría, no debería llevarnos a ese lugar común de la multiplicidad de voces aglutinadas e iluminadas por la luz de una voz principal. No sería justo ni para esa voz, que necesariamente no tendría que sentirse responsable de los haceres y los compromisos de cada individualidad del grupo, ni sería justo para el resto que se empeña en su propio tránsito y mirada del mundo. Pero aun más, asumir esta vieja lógica para explicar la autonomía feminista tal como viene desarrollándose desde finales de los 80, sería desconocer la trayectoria no coherente, conflictiva y en permanente revisión de esta forma particular del feminismo latinoamericano. Así, debería decirle Sra. Lovera, que de hecho el feminismo autónomo guarda a su interior, más allá de lo que nos une, debates fuertes e importantes, que quedarían ocultos por esta visión parcial, y personalista de la historia que usted ha procurado relatar.

Por otro lado, cabría decir que en este recorrer de individuas, colectivos, alianzas, cercanías que soberanamente sortean sus designios, la autonomía feminista latinoamericana no puede aceptar -y de hecho muchas de nosotras no aceptamos, el intento de concederle una identidad fija desde el momento de su nacimiento hasta el fin de los tiempos. Mucha agua ha caído, el momento ya no es el mismo que a principios de los 90, muchas hemos repensado algunas de nuestras posturas y hemos complejizado nuestra comprensión de la realidad a la luz de los cambios coyunturales y el avance de los regímenes de poder. Con el correr de los años muchas de las que hemos alimentado la corriente autónoma, muchas de las que nos hemos identificado allí, hemos ido transformando, ampliando y complejizando nuestra mirada crítica sobre el feminismo y así como nuestra propuesta. Son muchas, profundas e interconectadas las problemáticas que nos conmueven e impulsan nuestro accionar. A al menos unos 15 años de actuancia por caminos alejados de las lógicas hegemónicas, nuestra experiencia acumulada es mucha y de ella guardamos un tesoro que hemos ido recolectando a cada pequeño paso. Cualquier intento de comprensión de lo que somos y de lo que intentamos aportar tendría que partir de este reconocimiento. No creo que haga bien a nadie, ni al movimiento mismo alimentar el relato oficial sobre lo que la autonomía es. No debería usted olvidar que en base al relato oficial de los grupos poderosos se construyen las cimientes de su poderío, la historia corriente se asienta sobre el silenciamiento de las voces que le enfrentaron. Y así el feminismo de la tecnocracia de género, con sus alianzas estratégicas con patriarcas y capitalistas, con los gobiernos de turno y sus alianzas con los grupos que sustenta el poder, con su nuevo espacio transnacional privilegiado, ha perpetuado una imagen congelada de la autonomía en el tiempo –como si fuera ésta incapaz de superarse a sí misma, y pretende, en este próximo XI EFLAC, hacer un juicio político a la misma y a los grupos que la alimentan, llamando a pensar, con una perversión de las peores, a los “fundamentalismos feministas”, acusación con la que ya sabemos desde hace algunos años pretenden deslegitimarnos.

Feminismo plural llama usted a un feminismo que al mejor estilo de los grupos vencedores, intenta con la peor desfachatez asumir la representatividad de todo el feminismo bajo la retórica del plural: “los feminismos”, se placen en decir una y otra vez al tiempo que con una saña de las peores pretenden no sólo dar la estocada final a los feminismos aglutinados en torno a la autonomía, sino borrar de una vez y para siempre cualquier vestigio histórico, cualquier relato siquiera minoritario que no repita el que totalitariamente intentan imponer a las nuevas generaciones feministas y de mujeres.

Ya seguramente sabrá usted que desde que hemos anunciado haciendo uso de medios alternativos – y sin más pretensión que hacer saber a quienes así se sienta interpeladas-, la realización de este encuentro autónomo, se ha desatado la imaginería popular feminista y no nos han faltado las voces premonitorias que anuncian la catástrofe que se avecina. El regreso público de las autónomas se anuncia como la tormenta en alta mar, como una invasión bárbara al civilizado encuentro feminista…la ola de preocupación al respecto realmente parece más digna de una película yanqui sobre el peligro ruso durante la guerra fría, que realmente lo que es.

Desde entonces, no hemos parado de explicarle a relacionadas, a muchas de las que no están dispuestas a “quemarse” -aunque se casen de decirnos sus inconformidades con ciertas formas del poder feminista-, a despistadas más o menos pegadas al discurso institucional - y a sus beneficios-, y hasta a amigas cercanas, que no, que no se preocupen que vayan tranquilas a su XI Encuentro, que ya no nos interesa seguir perdiendo el tiempo en una batalla cerrada con nadie, que preferimos juntarnos entre nosotras y trabajar por nuestro feminismo y que nuestra intervención en el XI, si es que al fin la decidimos, será para hacer lo nuestro que no es precisamente lo que el cuento oficial se ha empeñado en hacer decir a la autonomía, sino lo que hacemos día a día, cuando no nos encontramos con las institucionales, es decir: hacer movimiento, trabajar a nivel de lo simbólico, intervenir en la vida de la gente. Ni más ni menos.

Pero ya sabe, también, no ha valido, y no valdrá seguramente, explicar mil veces. Después de todo siempre es mejor un conejillo de indias que nos salve. Y siempre será mejor decir que algo no te gusta mientras no haces nada para cambiarlo y dejas a otras la responsabilidad histórica, que es también, seguramente, posibilidad de equivocación.

Muchísimas gracias por su atención,

Yuderkys Espinosa Miñoso
29 de enero 2009
Buenos Aires.

Nota de la periodista Sara Lovera

Latinoamérica: Dos feminismos y dos reuniones en México
Por Sara Lovera


México, enero.- La capital de la república mexicana se convertirá,
en marzo, en la sede del encuentro que, cada dos o tres años,
realizan las feministas de la región latinoamericana y caribeña
desde hace 28 años.

Se esperan dos reuniones: una de las feministas llamadas "autónomas"
y otra de las plurales, de partidos políticos, de organizaciones no
gubernamentales e incluso institucionales y/o gubernamentales.

En el XI Encuentro Feministas de Latinoamérica y del Caribe los
informes serán de María Eugenia Romero y del Comité Organizador,
cuya secretaria técnica es Pilar Muriedas, ambas de México. En
tanto, en la cita paralela informará la académica y feminista de
origen italiano Francesca Gargallo.

Según la información oficial de una y otra reunión, se espera que
unas 2.000 participantes coincidan, entre el 10 y el 25 de marzo, en
esta ciudad, que ha sido escenario en los últimos años de las más
nutridas movilizaciones políticas y donde se halla la historia de
uno de los movimientos feministas con mayores logros en la región.

La histórica diferencia entre quienes admiten que las instituciones
han ido incorporando, lentamente, la perspectiva de las feministas
en las políticas públicas y quienes afirman que el feminismo es una
vía para terminar con el patriarcado en todos sus órdenes, sin
mediaciones y sin instituciones, surgió en el Sexto Encuentro,
realizado en El Salvador, en 1993.

Por entonces se había incorporado la peruana Virginia Vargas a las
tareas de organización de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, y
las organizaciones no gubernamentales habían conseguido recursos
económicos permanentes para promover los derechos de las mujeres.

La división parecía, en principio, artificial y se ubicó como una
diferencia entre la socióloga Vargas con la arquitecta chilena
Margarita Pizano, una histórica negociadora, incluso con la
dictadura chilena, para abrir espacios de mujeres y hablar de
feminismo en las peores condiciones.

Sin embargo, Pizano, quien era reconocida regionalmente, más tarde
descalificó la actitud de Vargas y sus seguidoras por pactar y
acordar acciones con la Organización de Naciones Unidas.

Seguidoras de Pizano fundaron la tendencia autónoma, que se opone a
lo que llaman institucionalizació n del feminismo, y aseguran que se
está reciclando el patriarcado.

En México será la primera vez que habrá un encuentro paralelo,
retando a lo que los textos de las mujeres autónomas
llaman "oficial".

Una crítica al órgano técnico del XI Encuentro, que ha seguido la
tradición de las reuniones, es que el Comité elegido firmará un
convenio con el jefe de gobierno del Distrito Federal, de origen
socialdemócrata, administració n a la que se le reconoce una
intención avanzada para aplicar políticas públicas a favor de la
población femenina.

En la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, parte del
proyecto político del gobierno del Distrito Federal, laboran algunas
de las organizadoras de la reunión paralela.

En tanto, las organizadoras señaladas como oficiales están
incorporadas a un sinfín de proyectos institucionales del Gobierno
de la Ciudad de México, algunas incluso son funcionarias, diputadas
o promotoras de leyes que protegen a las mujeres.

Las conclusiones del X Encuentro, realizado en Brasil en 2005,
enfrentaron en los años siguientes el crecimiento exponencial de la
violencia contra las mujeres, la profundizació n de la pobreza y la
aparición de una nueva derecha política, "y es eso lo que hay que
discutir", insistió Romero.

El documento final de aquella cita señalaba textualmente: "Son
necesarias las acciones y el trabajo que favorezcan las condiciones
de las mujeres, acabar con la violencia, con las guerras y la
pobreza, el fin del patriarcado; lo que no queremos es que sea el
dinero y el privilegio de algunas y algunos quienes nos usen para
legitimar nuevamente el despojo de las feministas, es nuestra
memoria histórico-polí tica la que una vez más se pronuncia para
exigir que al movimiento feminista recobre la rebeldía, la
desobediencia, la radicalidad y la creatividad del feminismo".

El encuentro en Brasil contó con mayoría de feministas "autónomas",
pero lo que ahora se prepara en México parece retomar procesos que
avanzaron desde 1981 en Colombia, en el tono de ir logrando pequeños
y grandes progresos.

Fue ahí donde se decretó el 25 de noviembre como Día de lucha por la
eliminación de la violencia contra las mujeres, que fue retomado
nueve años después por la ONU. Fue en Argentina, en 1990, durante el
V Encuentro, donde se inició la campaña latinoamericana por la
despenalizació n del aborto, que se hace todos los 28 de septiembre
desde entonces.

Guyana y la capital de México son los dos lugares donde esa campaña
obtuvo logros concretos. Hay algunos avances en Brasil, pero al
menos en una decena de países de la región esta práctica está
totalmente prohibida. Incluso hubo retrocesos significativos en
Chile —cuna del feminismo autónomo— y en Nicaragua. La legislación
sobre aborto en Puerto Rico y Cuba obedece a procesos concretos.

La cita que actualmente se prepara en México centrará sus
discusiones, según Romero, en el tema del fundamentalismo, al
reconocer que la derecha política atenta contra los logros
alcanzados en el campo de la sexualidad y la salud reproductiva; que
usa un doble lenguaje y no hace nada para detener la violencia y la
impunidad.

En el otro extremo, la declaración de las feministas autónomas es
contundente:

"Retomando el espíritu inicial con el que surgieron los encuentros
feministas latinoamericanos, este Encuentro feminista autónomo,
haciendo comunidad en la Casa de las Diferencias, será
autofinanciado y no se cobrará ningún tipo de entrada, ni hospedaje.
Se realizará gracias a la solidaridad de nuestras compañeras
mexicanas que nos alojarán y organizarán un espacio para nuestro
encuentro. Al llegar, haremos un fondo común para nuestras comidas y
bebidas diariamente".

lunes, 26 de enero de 2009

Carta Julieta Paredes

POR RESPETO Y POR CARIÑO

Hermanas con el permiso de todas ustedes y por respeto a nuestras
ancestras que lucharon contra el Patriarcado de nuestras culturas
originarias y el que llegaba con la violencia colonial, quiero
recordar junto a ustedes que el castellano es una lengua extraña,
colonial e impuesta, pero es la que usamos para comunicarnos.
Hermanas, la palabra autonomía fue la que nosotras como comunidad
Mujeres Creando encontramos que era sonora al significado de lo que
hacíamos como feministas aquí en Bolivia. Nadie fue nuestra profesora
ni nosotras discípulas de nadie, lo que no significa desconocer a las
feministas que nacieron antes que nosotras, pero que por la realidad
de nuestro país, conocíamos muy poco o nada. Teníamos una lucha que
hacer en nuestra realidad y pues inventamos nuestras explicaciones
teóricas, lo mismo que cada hermana en el continente.

En 1996, en el encuentro feminista de Chile descubrimos a otras
feministas que usaban la misma palabra para nombrar sus prácticas, y
se generó en nuestros cuerpos de lesbianas un deseo de entender que
era lo que hacíamos unas y otras. Nos unió con muchas, una posición de
rechazo a quienes se nombraban feministas pero, desde nuestro lugar de
lucha, considerábamos favorecían el reciclamiento del patriarcado
(neoliberal) para dolor, empobrecimiento y muerte de las mujeres y
hombres de nuestros pueblos.

Después entendimos que la palabra española-castellana AUTONOMIA tenía
prácticas políticas, sonoridades y entendimientos subjetivos
diferentes. Sabiendo estas realidades me parece al menos pretencioso,
querer ser fundadoras e inventoras de la palabra española castellana
AUTONOMÏA, y querer normar las prácticas políticas, es pues una
prepotencia.

La Autonomía, creo yo, es una construcción política social histórica
que tiene que ver con las luchas de las feministas autónomas y las
luchas de nuestros pueblos por la vida. Considero que justamente de
eso se trata el Encuentro revitalizador que estamos haciendo entre
todas. La profundidad de lo que discutamos y de lo que hagamos, está
en la radicalidad de nuestras utopías, aquellas que van a socavar y
terminar, desde las mismas raíces, con todas las opresiones, para
construir la vida que las feministas soñamos. La profundidad de las
discusiones, por lo tanto, no está dada por alguna mirada superior,
allá arriba, elegida o iluminada.

HERMANAS, EL CARIÑO ES PARA TODAS USTEDES, nosotras queremos construir
un movimiento y siempre que este intento aloque, alucine, conmueva y
mueva a hermanas feministas, unas conocidas, otras que esperamos
conocer, nosotras nos estaremos ahí y continuaremos luchando junto a
las hermanas de Latinoamérica ABYA YALA que quieran, y bueno, las que
no, no pues.

Estamos seguras que encontraremos el lugar donde nuestro encuentro de
autónomas se va a realizar, y muchas gracias a las hermanas mexicanas
que se están rajando el lomo para encontrarlo.

Este domingo nuestro pueblo irá a las urnas para decirle SI, al
nacimiento de nuestra Bolivia, que cuando quieran es también de todas
ustedes.

La esperanza es novia de la Libertad
y amante de la Utopía

Julieta Paredes
Comunidad Mujeres Creando Comunidad

Carta de Ochy Curiel: sobre la idea de este encuentro

24 de enero 2009

Bogotá

Queridas todas,

Hoy es sábado, hay lluvia en Bogotá y mucho frio. Un día así, tranquilo y lejos de tantos compromisos laborales, quería encontrar para sistematizar mis pensamientos y dialogar en torno a este encuentro feminista autónomo y colocar mis puntos de vista en relación a la conversa que Franchesca, Yuderkys, Jessica, Edda y Carolina han estado compartiendo con nosotras, pues la lluvia invita a un silencio, un silencio que si le ponemos imaginación podemos encontrarnos desde la distancia con los corazones, los afectos y la historia de muchas de nosotras.


Desde este silencio conmigo y con ustedes quiero hacer un poco de historia de cómo comenzó esta idea de este encuentro autónomo para que se entienda cuál ha sido la intensión desde que esta empezó a gestarse. Esta es mi versión sistematizada, por supuesto que se me quedarán elementos, y en ese sentido invito a otras a completar esta historia y a colocar su propia versión si así lo consideran.


Se inició con una conversación mía primero con Mariana Pessah, luego con Chuy Tinoco, y con Yuderkys. La pregunta que rondaba nuestras conversaciones por el Skype era si asistiríamos al IX Encuentro Feminista, si valía la pena o no, si armábamos una estrategia para llevar nuestras posturas críticas distintas, si eso suponía legitimar o no a las “institucionales”…… Fueron varios días pensando y hablando sobre esto.


Yo, tal vez en mi testarudez, he pensado que los encuentros feministas siguen siendo importantes y que aún no me da la gana de dejarle a las “ institucionales” estos espacios ( esta categoría no sólo pensada como lo hacíamos en los años 90, sino con otros elementos que en su momento debemos analizar), pues para mi éstos han sido espacios de lucha política del feminismo latinoamericano y caribeño y que yo quería estar ahí porque soy de las que he gestado bien o mal estos espacios regionales y en parte esa historia me pertenece y que para mí era importante asistir para poder expresar mi desacuerdo con “esa política” y proponer otra propuesta tal como lo he hecho en todos los encuentros que he asistido...


En estas conversaciones hablábamos que ya no solo nos sentíamos “autónomas” como tal vez lo asumimos en los años 90 y principios de esta década y que aunque seguíamos con los “principios éticos” fundamentales de eso que llamamos autonomía, nuestra práctica, nuestro pensamiento y nuestra propuesta feminista contemplaba otras cuestiones, como por ejemplo la existencia lesbiana, el antirracismo, el antimilitarismo, el antineoliberalismo y otras maneras de actuar y ser feminista que se mezclaba en el mundo publico-intimo- privado y que articulaba teoría y práctica.Este fue el primer impulso de estas conversaciones.


Es de estas conversaciones que surge la idea de“ENCONTRARNOS” entre nosotras para debatir, dialogar, sobre este nuevo feminismo que nos pasa y nos atraviesa a muchas y que no hemos podido colocarle nombre, aunque sí contenido. Con Mariana, Chuy y Yuderkys coincidíamos que algo bueno estaba pasando con muchas de nosotras desde el Encuentro Lésbico-feminista de Chile. Si bien no estábamos en los mismos países nos retroalimentábamos a través del ciberespacio para seguir pensando y seguir impulsando un feminismo crítico con un nuevo contenido.


[...] Decidimos junto con Mariana tirar la idea en la lista electrónica “feministas autónomas”. Yuderkys, Chuy, Norma Mogrovejo se engancharon inmediatamente a la idea, y luego Karina de México, Franchesca, Ana Milena, Cris, Ivonne, Laia, Victoria, Jessica, Claudia, Sonia, Julieta Paredes y muchas otras que se fueron sumando y que invitábamos a participar en la lista porque sabíamos que estaban en esta sintonía.


Este “ENCONTRARNOS” también lo pensamos como una propuesta que conectaría con la preparación y el proceso del encuentro de lesbianas feministas que se está organizando en Guatemala para el próximo año, pues desde el encuentro de lesbianas feministas de Chile se había logrado una visión autónoma, critica, articulada a cuestiones como el racismo, la xenofobia, los feminicidos, el neoliberalismo etc., que debíamos dar continuidad en Guatemala. [...]


Fue entonces en la lista de “feministas autónomas” que la cosa comienza a construirse más colectivamente con muchas más compañeras que eran invitadas por otras. Una pregunta que nos surgió desde el principio fue si debía ser un Encuentro Autónomo y la otra, si debía ser de “lesbianas feministas autónomas” [...] Decidimos que no se limitara a lesbianas feministas. Pensamos siempre que había que partir de la autonomía, porque lo seguimos siendo y es lo que marca una importante genealogía en nuestra historia política feminista actual. [...]


Es así donde yo personalmente hago una propuesta inicial el 21 de noviembre del 2008 en la lista electrónica... desde esta propuesta muchas compañeras reaccionaron y alimentaron lo que es hoy la convocatoria. Esto para mí ha sido una de las mejores maravillas de este proceso: la construcción colectiva de este encuentro desde distintos países.


Los nombres para este encuentro que se barajaron fueron [varios]... para llegar, con los aportes de Yuderkys, Francesca y Victoria, a “Encuentro Feminista autónomo: haciendo comunidad en la Casa de las Diferencias", ...nombre que retoma la propuesta de Audre Lorde, lesbiana feminista afroamericana que fue de las primeras que planteó la articulación de las categorías raza, clase, sexo y sexualidad.


Cuando en la convocatoria aparecen los nombres de Las Cómplices, Las Próximas, Mujeres Creando, las Chinchetas, Memoria Feminista, Mulheres Rebeldes, y posteriormente dice: “harán un pequeño relato desde sus visiones”, es precisamente porque uno de los propósitos es recuperar la historia, hacer genealogía desde estas experiencias con las visiones de las que se sientan convocadas y asistan al encuentro. No se trata de hablar por las otras, ni de representar a nadie. Se trata de no olvidar los aportes que desde estas experiencias han tenido y hemos tenido muchas y esos relatos evitarán pensar que estamos partiendo de cero. [...] Es desde el relato personal que esa genealogía se construirá en este encuentro, pero que no se limitará a él, se trata de recuperar lo que allí salga, obviamente con nombre propio por tanto será UNA visión.


La convocatoria no tiene nombres de convocantes... porque este encuentro les pertenece a todas las que lo hemos ido creandola poco a poco y a las que asistirán a él...


Yo personalmente estoy emocionada con este encuentro. No quiero con ello esconder las tensiones, olvidar las violencias que han existido entre muchas de las que hemos construido esta corriente autónoma, ni pasar a las impunidades. Creo que gran parte de este encuentro será evaluar nuestras prácticas autocríticamente, así lo dice la convocatoria claramente, pero por lo menos yo estoy convencida que no quiero quedarme ahí. En ese sentido creo que es una oportunidad histórica que a muchas de las que nos sentimos tan solas en estas construcciones se nos convierte en un bálsamo, en un oasis, en una posibilidad de construcción colectiva más allá de las fronteras....


Creo que el encuentro va a ser bien chévere, quiero confiar y le apuesto a que así sea, confío en que todas las que asistiremos haremos debates profundos sobre los temas que nos proponemos, pero también gozaremos, bailaremos, haremos poesía, cantaremos y expondremos libros y fotografías porque eso es superimportante en lo que nos proponemos. Y será bueno además porque asistiremos muchas de las que hemos creado esta corriente autónoma del feminismo latinoamericano y caribeño... y otras que también están haciendo autonomía desde otros lares que tal vez algunas no conocemos sus propuestas.


Por todo lo anterior, quisiera motivar a todas las que le llegue esta convocatoria a estar, a compartir este espacio, a colocar sus puntos de vista en esta historia que aunque ha sido difícil y dolorosa para muchas, ha entretejido tantos buenos afectos, tantas complicidades y amores, y a seguirnos pensando en un feminismo que ha colocado otra esquina política, otras miradas, otros sentires, otras maneras de ser libres. Para mi, continuar esta historia es una de las maneras más apasionantes de joder este sistema y sus responsables.


Con mi complicidad y afectos, siempre,


Ochy Curiel